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9 elemento del campo visual y el res-to. Mientras mayor sea, mejor lo ve-remos, más detalles distinguiremos y menos fatiga se producirá durante el proceso de la visión. El cuidado en la iluminación es im-portantísimo, ya que puede llegar a compensar bajos contrastes en colo-res aumentando la luminancia. Los contrastes nos permitirán separar pla-nos o generar jerarquías. Y, lo que es más importante, no fatigar. 3- La visión no es ocular, es cerebral. Nuestro ojo es un “sensor” desarrolla-do a lo largo de miles de años de evo-lución. Sabemos que es sensible a una estrecha fracción del espectro energé-tico. Y que tiene un funcionamiento que los humanos hemos trasladado a las cámaras fotográficas que usamos cotidianamente. En la visión humana, llegado a este punto, el proceso de la visión justo ha comenzado. La “fotografía” que ha tomado nuestra retina es enviada al cerebro donde un compendio de as-pectos psicológicos (experiencias an-teriores, factores culturales, intereses, etc.) hará que esa misma información adquiera aspectos diferentes en las distintas personas. No significa que cada persona vea de forma completamente diferente un mismo espacio. Pero sí que cada usuario se fije en los detalles de ma-nera desigual al concederles, según sus principios, valores diferentes. Para una persona con visión normal, más del 70% de toda la información que recibe es a través del sentido de la vista. La visión es inconsciente para poder ser “económica”. La visión consciente consume una cantidad al-tísima de nuestra energía (recordad como tras una visita a un museo sali-mos agotados). Teniendo en cuenta lo expuesto ante-riormente, es fácil entender que los di-seños de iluminación deban conside-rar esta visión inconsciente y cerebral. Proponer efectos fáciles de captar, que funcionen en diferentes entornos culturales que apenas requiera el uso de la parte racional y que no fatigue o, igual de terrible, que no aburra.


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